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Cintia Mansilla

San Luis
Biografía: Escribir (pero, sobre todo, leer) han sido sus formas de salvarse. Beloure es el seudónimo de Cintia C. Mansilla. Nacida y criada en un hogar y en un pueblo atravesados por prejuicios, tabúes, violencias y exclusiones, encontró en autores tan diversos como Alcott, Verne, Pérez Galdós y más tarde, en Dostoievski, Sheldon, Kafka y otros, el alimento para abrir la puerta a otros mundos posibles, "exorcizar recuerdos" y transformarlos. Es profesora de Lengua y Literatura diplomada en Educación, imágenes y medios. En la búsqueda de nuevas herramientas para romper ciertos órdenes injustos, actualmente cursa la Maestría en género, sociedad y políticas (Flacso). Varios de estos relatos refieren a estos órdenes.


Comentarios de sus libros


  • Excelente

    “ “Lo que el tiempo se llevó”, de Cintia Mansilla (o Beloure, tal es el seudónimo de la escritora), nos ofrece una narrativa sin desperdicio. Fuerte, desnuda, en crudo. Su lectura nos induce a un movilizador paseo introspectivo, donde cada relato auspicia de espejo: todos podemos vernos reflejados en alguno de ellos. Espejos que nos enfrentan a nuestros “yo” más profundos: el “yo” anclado en el pasado; el golpeado por la sociedad contemporánea; el que busca reflejarse, con cierta ansiedad y desesperanza, en el futuro. Exquisitamente hilvanado desde las implicaciones léxicas (Cintia es profesora en letras y su prolijidad narrativa es indiscutible), el libro está dividido en dos grandes fragmentos. El primero, se compone de una serie de cuentos cortos contados a través de diversas voces ficcionales que representan distintos géneros, épocas, grupos etarios y sociolectos. Tal como el título del libro indica, las historias tienen como hilo conductor la temática del tiempo, y más específicamente, la forma que tenemos de sesgar las vivencias a través de los recuerdos. Nos revela cómo recreamos los eventos a la distancia: reconstrucciones subjetivas nunca límpidas e incorruptibles, cargadas de dudas y de espacios en blanco, en las que sólo permanece intacto el aprendizaje de una vivencia más que la vivencia en sí: todo aquello que para bien o para mal, nos ha causado algún tipo de impacto. Entre las situaciones compartidas por los personajes, vamos encontrándonos con la exposición de un gran despliegue de sentimientos y problemáticas inherentes a la existencia: El amor y el odio, los conceptos y preceptos heredados y la presión que ejercen en el accionar humano, nuestras múltiples formas (acertadas y desacertadas) de vincularnos y las expectativas que fijamos en cada vínculo, asimismo cómo nos afecta todo lo que se espera o exige de nosotros. Como marco de las narraciones tenemos contextos dispares en los que, no obstante, encontramos como punto en común ”

    Lo que el tiempo se llevó | por Gisele Faya | 16/02/2021